Armando's profileMÁS ALLÁ DE LA MIRADAPhotosBlogListsMore Tools Help

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    9/20/2006

    S/T 14

    22-07-06. 08,07.

     

    Roncos graznidos presagiando la soledad del alma

    en la región perpetua del abandono.

    Encaramado al zumbido

    intermitente de los insectos,

    retorno a los días lavados de la memoria.

    Deambulo entre la luz de panales

    que cuelgan en precario de los ojos

    semiadormecidos del recuerdo.

    A través de la gota abrazada

    al balanceo inclinado de la rama,

    viajo al país de lo sido.

    De lo irrepetible.

    Espacio de atrancados postigos

    preservando el entonces

    de la osadía del sacrilegio.

    ABANICO ROTO 6

                                      08-09-06. 09,36.

     

    Si hace quinientos versos me hubiesen dicho

    de la longevidad de este poemario,

    tal vez hubiese roto la quietud del aire exclamando:

    ¡Imposible!

    O tal vez, tan sólo, me hubiese limitado

    a dibujar el asombro

    sonriendo en silencio, desde el silencio.

    Más ahora que sé del avance

    inexorable de los versos,

    no entiendo aquel escepticismo.

    Aquella incredulidad erigida en símbolo y enseña.

    Sentado frente a las formas anárquicas de la piedra

    donde recluidos yacen hortensias y lirios,

    sensato asumo mi derrota ante estas huestes;

    poderoso ejército de poemas subdividido en estrofas,

    o simplemente, independientes versos-célula

    lanzándose desde el corazón.

    O desde el alma.

    Pues ¿quién sabe del lugar

    exacto donde nace el amor?

    Contemplo el amplio racimo de rosas.

    Tan rojas.

    Y visualizo tus labios tras una red de sueños.

    Acerco los míos a las rosas,

    y solo cuando un hilo de sangre

    me desciende templado hasta el pecho,

    comprendo que he olvidado las espinas

    que guardan a la rosa y la protegen de extraños.

    Ahora me queda su ausencia.

    y unas cicatrices, como puntitos,

    allí donde las espinas dejaron grabado

    su rotundo mensaje:

    Aléjate de la rosa.

                              Aléjate de la rosa.

                                                        Aléjate…

                                                                  de la rosa…
    7/27/2006

    MONTAÑA Y MAR

    23-07-06. 09,56.

     

    Soy Montaña.

    Tierra de abruptos verdes

    vistiendo su longevidad.

    Tierra de frondas extensas

    donde se escucha la voz

    monocorde del agua,

    replicando suave

    a los duendes de la espesura.

     

    Sentado bajo este juego

    apacible de luces y sombras,

    la espalda apoyada

    en la agrietada corteza

    de un castaño centenario,

    al dulce estado de soñar

    - soñar despierto -

    me abandono.

     

    Todo el verde

    se intensifica con tu presencia.

    Rumor de Río y Mar,

    mezclados, enredados.

    Tu oleaje bañando mis laderas

    como playas utópicas.

    Avanzando entre la espesura.

    Lamiéndome el alma en cada venida.

     

    Puedo soñar y sueño

    - pues al fin es un sueño la vida -

    con una cercanía de pieles

    quebrando el ritmo pausado

    de este corazón encogido.

    Flanqueando la senda,

    imposibles hojas

    agitadas por tu aliento.

    Y entre las copas de los árboles

    tu sonrisa creando laberintos de luz.

    Me abandono entonces

    al abrazo cálido

    de tu aroma penetrándome

    más allá de la piel.

    Huérfano de arenas,

    te invito a invadirme.

    A reptar mis valles

    camino de las cumbres

    que el tiempo ha ido petrificando.

    Mar y Montaña.

    Montaña y Mar.

    Mezclándose, fundiéndose,

    en un beso de dulce y sal.

    Y un sabor irrepetible

    naciendo de ese beso,

    extendiéndosenos por cada papila

    hasta la total ebriedad de los sentidos.

    Mar y Montaña.

    Montaña y Mar.

    Cóctel perfecto.

    Bebida de dioses.

    7/16/2006

    ABANICO ROTO5

    Tender las manos abiertas
    asilando el reposo
    efímero de las mariposas.
    Sosteniendo los halos interminables
    de rictus involuntarios
    en descenso hacia las líneas
    quebradas de la vida.
    Y entre los dedos escurriéndose
    la negrura del agua
    hace tanto transparente.
    Extender las palmas
    en dirección a la nada,
    implorando la utopía de arcoiris
    suspendidos en la noche que cubre
    los ojos desde dentro.
    Estéril súplica arrugándose
    en este laberinto de púas
    incrustadas más allá,
    mucho más allá de las carnes.
    7/14/2006

    ABANICO ROTO4

    Hoy no camino.
    Hoy ando dando tumbos
    del vacío a la nada.
    Ciervo solitario
    en esta llanura sin límites.
    Todas las rosas tornándose
    un mar de hierba
    cuya existencia dura
    solo el tiempo de la lejanía.
    Negación a los ojos
    del ocre de la piedra.
    Intento vano de extraer
    de muy adentro
    una luz inexistente.
     

    ABANICO ROTO3

    Avanzo sobre un lecho de piedras
    que me abrasa los pies.
    El recuerdo de un error
    angostándome el alma
    hasta el estrangulamiento.
     
    Habitado ahora
    por los gestos de desgaire
    con que premiada fué
    tanta oferta de ternura.
     
    Palabras restallándome
    aún en lo más hondo.
    Solo de cuando en cuando
    una frase amable
    salpicando la angustia.
    Amapola extraviada
    entre las grietas de un campo reseco.
     
    Y colmando la copa donde vertido es
    el zumo agridulce del dolor,
    tres besos judaicos
    con guarnición de lencería
    alimentando deseos imposibles.
     
    Pronto vendrás a transitar las calles
    que mis pies hollan cada día.
    Todo posible encuentro
    pendiente de un itinerario.
    Itinerario en el que mis pasos
    nunca deben confluir,
    consciente ahora del riesgo implícito
    de introducirse en los pantanos.
     
    Vas y vienes,
    me elevas y me sueltas,
    hasta convencerme al fin
    del acierto de la lejanía.
     
    Disfruta esta ciudad
    ausente entonces de mi,
    a quien hoy le nace la certeza
    de un viaje equivocado
    al centro del infierno.
    Un viaje en busca de rosas
    en el que solo espinas hallé.
     
    Hoy, ahora,
    ¡SI!
    Me arrepiento de veras.
     
    Ai eneos, eseo eneia...
     

    ABANICO ROTO2

    Treinta y tres horas
    de ebriedad sensorial.
     
    Treinta y tres horas
    y cinco estaciones.
     
     
    Treinta y tres horas
    de luz y tinieblas.
     
     
    Treinta y tres horas
     
    de azúcar y sal.
     
     
    Treinta y tres días
    para nacer.
     
     
    Treinta y tres horas
    para morir.
     

    ABANICO ROTO1

    Al norte de la luz
    habito el borde finísimo
    de un sueño anochecido.
    Recojo restos de caracolas
    y jirones de voz
    llegados de muy lejos.
     
    En las petrificadas retinas
    congelados instantes
    alejándose lentamente
    entre espigas y olivos.
     
    El iceberg de una sonrisa
    transitando un océano
    de piedras milenarias.
    Su oleaje rompiendo
    en las abruptas costas del silencio.
     
    Mi llamada
    hiedra tenaz abrazandolas espinas
    aguzadas de la ausencia.
    Y un vacío aterrador
    desprendiéndose por los ojos
    desde el alma.
    7/8/2006

    18-6-06

    A Sonia, por llenarme de versos los surcos del alma.
     
    Es el anhelo de sentir
    el murmullo dulce de tu voz
    acariciándome el alma.
    De leer tanta ternura
    en el brillo intenso de tus ojos.
    El anhelo de tocar tu piel,
    de sentir real el tacto imaginado,
    mientras los dedos
    se deslizan por tus hombros
    como transparentes gotas en busca de remanso.
    Sentirte estremecer, tan cerca las miradas
    que nos bebamos los alientos.
    Anhelo de abrazarte tanto...
    tan dulcemente tanto...
    De libarte el alma
    por entre los labios abiertos.
    Labios fundiéndose en el fuego voraz
    de este incendio que nos consume.
    Cuerpos fusionados
    en un bosque de suspiros.
    Tu cuello erizándose
    al roce aterciopelado de los labios.
    Y las manos, lentas,
    buscando senderos en tu espalda.
    Estremeciéndote los costados.
    Anhelo de besarte cada poro estremecido
    desde el cuello a los pies.
    Besarte tanto...
    tan dulcemente tanto...
    Hasta enloquecerte, hasta derretirte,
    sabiendo que cada vez
    nos fundimos un poquito más.
    Besarte sabiendo
    que te entrego el alma en cada beso.
     
     
     
    5/18/2006

    10-12-05. 14,25.

    10-12-05. 14,25.

     

    Este cuerpo que avanza,

    que tropieza en cada paso,

    este cuerpo no soy yo.

    Yo no soy esta piel

    que el tiempo va plegando,

    convirtiéndola en ilegible mapa.

    Ni soy los pasos cansinos

    que atraviesan la calle.

    Este cuerpo lo he tomado

    como efímera morada.

    Temporalmente habito

    sus impersonales recodos

    o tomo descanso

    en sus orgánicos aposentos.

    Pero este cuerpo en deconstrucción

    no es el yo atemporal

    que sobre lo sólido existe.

    Este cuerpo no soy yo.

    10-04-06. 16,40.

    10-04-06. 16,40.

     

    Ese silencio de madrugadas ateridas

    cobijándose bajo la tela

    adormecida de las horas.

    Esa palidez de luz perfilando las líneas

    hasta suavizar sus aristas

    de basalto adormecido.

    Ese vacío tan dentro

    que no hay sueño que cubra

    el dolor de sus paredes rezumando soledad.

    Ese grito lunar rebotando en la inerte materia

    hasta extinguirse entre los átomos dispersos

    del reducido espacio donde el tiempo no existe.

    Grito de luz en el aire

    y en la garganta de los cánidos

    un grito tan rojo

    tiñendo de temor la existencia.

    S/T 12

    Me arrastra una marea de voces

    ajenas a este llanto rosa

    de pétalos envolviéndolas.

     

    Es primavera para la gota extraviada

    entre la niebla tan gris

    de esta insomne memoria.

     

    Una a una, las transitadas escamas

    se compactan en torno al alma.

     

    Pétrea coraza impenetrable

    tras la cual todo es nada

    y la luz no germina.

     

    Dichoso el desierto por la arena contenida.

    Pero aquí, dentro y fuera,

    ni desierto existe.

     

    Por no existir

                                   ni la muerte

    02-04-06. 19,42.

    02-04-06. 19,42.

     

    Cuando muera,

    dadles mi cuerpo a los lobos.

    Dejad que en pugna de dentelladas

    lo despedacen.

    Lo que reste, arrojadlo al fuego,

    al corazón exacto de las brasas.

    Y con las cenizas

    abonad el viento que atraviesa

    el centro de la nada.

    07-03-06. 18,35.

    07-03-06. 18,35.

     

    Una brisa gélida esparce la perpetua humedad

    por este laberinto de troncos y ramas.

    La arrastra sobre el suelo desnudo de hierbas.

    Cubierto de hojas

    como humanos descomponiéndose.

    En este espacio de vida y muerte me mimetizo.

    mi dolor enredándose

    entre las espinas de las zarzas.

    Reptando sobre musgos sedientos

    o trepando entre líquenes

    vanamente aferrados al cuerpo inerte,

    a la carne estéril.

    Frágiles hilos de vida anclados a la muerte.

    Iterados espacios donde me reflejo.

    5/3/2006

    30-04-06

    30-04-06. 01,14.

     

    Un silencio de miradas compartidas

    se engarza en la coloreada

    textura de la tarde.

    Canto de pieles aproximándose

    a la eléctrica percepción del tacto

    entre azules aromas anocheciendo.

    Sentados al borde del día,

    con la sonrisa colgando de los ojos

    y la brisa del ocaso perfilando la materia,

    los cuerpos sienten sus latidos.

    Captan la esencia escondida

    entre pliegues de luz

    tornándose mortecina.

    Es momento de susurrar al oído

    tanta dicha sobre el horizonte.

    De buscar oasis en el aliento,

    y escarchado rocío

    sobre la palabra detenida.

    Es época de lluvia fértil

    anegando incrustadas reticencias,

    hasta lavar las blancas alas de la luna

    acostada sobre un silencio

    de añiles oscurecidos.

    Es la hora de conectar las miradas

    y extraer desde muy adentro

    un inevitable "te quiero".

    4/6/2006

    ST/11

    Apresado instante de párpados abatidos

    en la oscilante semipenumbra.

    Juego de luces y sombras

    sobre el temblor imperceptible

    de los labios entreabiertos.

    Electrizado tacto de pieles

    inmersas en su propio lenguaje

    apasionante de silencio.

    Sensaciones brotando

    por el alambique de cada poro.

    Fluyendo hasta anegar

                                   de placer los sentidos.

    ST/10

    Ahora que la primavera brota en cada flor,

    un otoño a destiempo se remansa

    en los páramos de la tarde.

    Detienen las aves su vuelo

    sobre ocasos descendentes,

    y pliegan sus alas hacia el abismo.

    Un lamento de pérdida

    rebota en los bordes desmembrados

    de las horas desiertas.

    Bajo el mantillo de las hojas

    descansa el sueño imposible:

    atrapar el fresco aleteo de una sonrisa floreciendo la mirada

    tras el imperceptible vaho del aliento.

    3/20/2006

    ST/9

    Larga es esta avenida.

    Demasiado para estos pasos

    a cámara lenta.

    Miro cada tarde con la esperanza

    de que sea mi tarde.

    Cada ocaso anhelo que sea el propio.

    Y sufro en esta larga espera

    de tardes, ocasos y anochecidas,

    en los que siempre regresa el día.

    NOCHE

    Noche.

    Negra.

    Mundo aparte.

    Sentado en el porche

    saboreo el canto del búho,

    la sinfonía de cigarras,

    el chasquido

    casi imperceptible en el que leo

    presencias cautelosas.

    Ligera brisa me susurra

    desde las ramas de unos árboles centenarios.

    Entre tanto la noche,

    abandona su adolescencia,

    se hace adulta.

    En el epicentro de su existencia

    mantiene el abrazo con que me reconforta.

    Solo cuando sus facciones

    comienzan a desdibujarse,

    cuando su ocaso avanza,

    me decido a confesarle

    el amor que me inspira.

    Pero una vez más he llegado tarde.

    Ella ya no escucha.

    Se retuerce en dolorosos espasmos.

    El rugido del alba aproximándose

    martillea su ser.

    Aterrada percibe la risa demente

    del día que se acerca.

    Se siente incapaz

    de luchar para sobrevivir.

    Lentamente

    sus rasgos se contraen

    en un último gesto de dolor.

    Y mientras sus restos se evaporan

    como un jirón de niebla fugaz,

    el eco de mi grito se pierde

    en el estallido de luz que irrumpe

    en el espacio ajeno.

    Pero ella ya no me oye.

    Ha dejado de existir.

    Y mi amor dormirá la desdicha

    en una esquina de la luz.

    NI UNA LÁGRIMA

    Ni una lágrima.

    Ausente cualquier resto de secreción salina

    que pueda difractar esta luz incandescente.

    Estáticos ojos

    vueltos del revés en las cuencas

    revisando capítulo a capítulo

    la novela agridulce de una vida inservible.

    Adquirido hábito de retroceder

    en cada tapiado callejón.

    Intrincado laberinto

    donde vedado le está penetrar

    al sol que debiera

    alimentar rosas probables.

    Amor que halla su equivalencia

    en los abiertos pétalos de la flor.

    demasiados capullos sin posibilidad de futuro

    se yerguen en el jardín

    donde vacilantes pasos encuentran naufragio.

    Y sin embargo

    ni

        una

                lágrima.